La Kawasaki Ninja eléctrica ya está disponible en España como una de las apuestas más llamativas de la marca japonesa dentro del mercado de las dos ruedas de cero emisiones. Su diseño recuerda claramente a las deportivas Ninja tradicionales, pero bajo el carenado se encuentra una mecánica completamente eléctrica pensada principalmente para los desplazamientos urbanos.
La propuesta resulta especialmente curiosa porque su apariencia deportiva puede llevar a pensar en unas prestaciones mucho más elevadas. Sin embargo, esta moto eléctrica ha sido desarrollada con un planteamiento muy diferente al de las Ninja con motor de combustión.
Kawasaki Ninja e-1: una moto eléctrica urbana
La Kawasaki Ninja eléctrica, conocida como Ninja e-1, utiliza un motor eléctrico con una potencia nominal de 5 kW, equivalentes a aproximadamente 6,8 CV. En determinados momentos puede alcanzar hasta 9 kW, unos 12 CV, gracias al sistema e-Boost.
Esta función proporciona un incremento temporal de las prestaciones durante aproximadamente 15 segundos. En ese periodo, la aceleración es más intensa y la velocidad máxima aumenta, ofreciendo un pequeño extra de rendimiento cuando el conductor lo necesita.
En el modo ROAD, la moto eléctrica puede alcanzar 88 km/h, mientras que con el e-Boost activado llega hasta 99 km/h. El modo ECO reduce la velocidad máxima para priorizar la eficiencia y el consumo energético.
72 kilómetros de autonomía
Uno de los aspectos que más condicionan el uso de la Kawasaki Ninja eléctrica es su autonomía. La marca homologa hasta 72 kilómetros bajo el ciclo WMTC, una cifra que deja claro que estamos ante una moto pensada principalmente para desplazamientos urbanos y periurbanos.
La Ninja e-1 utiliza dos baterías de ion-litio de 50,4 voltios y 30 Ah. Una de sus principales ventajas es que ambos acumuladores son extraíbles, por lo que pueden retirarse de la motocicleta y cargarse en casa.
Cada batería pesa alrededor de 11,5 kilogramos y necesita aproximadamente 3,7 horas para completar una carga desde el 0 hasta el 100 %. Para una carga parcial entre el 20 y el 85 %, el tiempo se reduce considerablemente.
Esta solución puede resultar muy práctica para quienes no disponen de un punto de carga junto a su plaza de aparcamiento. Las baterías pueden llevarse hasta una vivienda y conectarse directamente a una toma de corriente.
Una deportiva que apuesta por la facilidad de conducción
A pesar de su imagen deportiva, la Kawasaki Ninja eléctrica ha sido diseñada para ofrecer una conducción sencilla. El motor prescinde de embrague y cambio convencional, por lo que el conductor únicamente tiene que accionar el acelerador para iniciar la marcha.
La moto tiene un peso de 140 kilogramos y una altura del asiento de 785 milímetros. También incorpora un modo WALK que facilita las maniobras a muy baja velocidad, tanto hacia delante como marcha atrás.
El equipamiento incluye además dos modos de conducción, frenada regenerativa y un sistema de frenado compuesto por un disco delantero de 290 milímetros y otro trasero de 220 milímetros.
Precio de la Kawasaki Ninja eléctrica en España
La Kawasaki Ninja eléctrica tiene un precio de 9.050 euros en España. Es una cantidad elevada si se compara exclusivamente con sus cifras de potencia y autonomía, ya que ofrece hasta 12 CV durante periodos limitados y 72 kilómetros de autonomía homologada.
Sin embargo, Kawasaki apuesta por otros argumentos para justificar su propuesta. El diseño deportivo, la facilidad de conducción, las baterías extraíbles y la posibilidad de realizar las cargas fuera de la moto son características especialmente interesantes para el uso diario.
¿Tiene sentido comprar esta moto eléctrica?
La Kawasaki Ninja eléctrica no pretende competir con las Ninja deportivas de gasolina en prestaciones. Su objetivo es ofrecer una alternativa eléctrica para desplazamientos cotidianos, manteniendo una estética mucho más deportiva de lo habitual en este segmento.
Su autonomía de 72 kilómetros limita los viajes largos, pero puede ser suficiente para muchos recorridos urbanos. Las baterías extraíbles también solucionan uno de los principales inconvenientes de las motos eléctricas: disponer de un lugar adecuado para recargarlas.
En definitiva, esta moto eléctrica representa una apuesta diferente de Kawasaki. Su precio puede resultar elevado, pero combina la imagen de una Ninja con una mecánica silenciosa, cero emisiones durante la conducción y una configuración claramente orientada a la movilidad urbana.